Objetivo
Cada día tiene un paisaje sonoro único.
Los sonidos que acompañan nuestra rutina hablan de los lugares que habitamos, de las personas con quienes compartimos tiempo, de la naturaleza que nos rodea y también de los pequeños momentos que construyen nuestra historia.
Esta última pausa del recorrido es una invitación a mirar el día desde la escucha y a crear un retrato sonoro de este momento de tu vida.
-
Busca un momento al finalizar el día.
Dedica unos minutos a recordar los sonidos que han acompañado tu jornada.
Quizá aparezcan algunos que ya habías olvidado: una conversación, el viento, unas campanas, el sonido del agua, unas risas, unos pasos, el canto de un ave o el silencio de un instante especial.
Ahora elige entre cinco y diez sonidos que representen mejor este día.
Si lo deseas, puedes:
escribirlos en tu cuaderno;
realizar un pequeño dibujo;
crear un mapa sonoro;
o reunir algunas de las grabaciones que realizaste durante la Pausa 6.
No se trata de registrar todo lo que has escuchado, sino de descubrir qué sonidos permanecen contigo cuando termina el día.
-
Dedica unos minutos a reflexionar.
¿Qué sonido representa mejor este día?
¿Qué sonido te gustaría volver a escuchar?
¿Qué sonido te ha sorprendido?
¿Qué sonido ha pasado desapercibido hasta que has comenzado este recorrido?
¿Cómo describirías este día si solo pudieras hacerlo a través de sus sonidos?
Cada respuesta será distinta porque cada día también tiene una identidad sonora propia.
-
La escucha consciente favorece una percepción más rica del entorno y puede ayudarnos a reconocer aspectos de la vida cotidiana que normalmente pasan desapercibidos.
Cuando prestamos atención al paisaje sonoro desarrollamos una relación más cercana con los lugares que habitamos y con nuestra propia experiencia del momento presente.
La escucha es una capacidad que se cultiva. Cuanto más la ejercitamos, más matices descubrimos.
-
Hoy termina el primer recorrido de La Pausa Sonora.
Antes de continuar con el siguiente, dedica unos minutos a completar esta frase:
Hoy mi vida ha sonado a…
Guarda esa respuesta.
Dentro de unos meses, vuelve a leerla o vuelve a escuchar las grabaciones que has realizado.
Quizá descubras que el paisaje sonoro de tu vida ha cambiado.
O quizá descubras que algunos sonidos siguen acompañándote y forman parte de aquello que eres.