Objetivo
Antes de utilizar la música como herramienta, existe algo más importante: aprender a escuchar.
En esta primera pausa no necesitas poner ninguna canción ni realizar ningún ejercicio complejo. Solo detenerte durante unos minutos y prestar atención a los sonidos que ya forman parte de este instante.
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Busca un lugar en el que puedas permanecer con comodidad durante unos minutos.
Permite que la respiración encuentre su propio ritmo y dirige suavemente la atención hacia los sonidos que llegan hasta ti.
Observa cómo algunos aparecen con claridad, mientras que otros permanecen en un segundo plano. Quizá percibas sonidos cercanos, otros más lejanos, sonidos continuos, intermitentes o cambiantes.
Deja que cada sonido ocupe su lugar, sin necesidad de interpretarlo ni valorarlo. Regálate unos minutos para escuchar con curiosidad y permitir que el oído explore todo aquello que forma parte de este instante.
Si la atención cambia de un sonido a otro, acompaña ese movimiento con naturalidad. Cada nueva escucha es una oportunidad para descubrir un matiz diferente del entorno.
Permanece así durante cinco minutos.Busca un lugar en el que puedas permanecer con comodidad durante unos minutos.
Permite que la respiración encuentre su propio ritmo y dirige suavemente la atención hacia los sonidos que llegan hasta ti.
Observa cómo algunos aparecen con claridad, mientras que otros permanecen en un segundo plano. Quizá percibas sonidos cercanos, otros más lejanos, sonidos continuos, intermitentes o cambiantes.
Deja que cada sonido ocupe su lugar, sin necesidad de interpretarlo ni valorarlo. Regálate unos minutos para escuchar con curiosidad y permitir que el oído explore todo aquello que forma parte de este instante.
Si la atención cambia de un sonido a otro, acompaña ese movimiento con naturalidad. Cada nueva escucha es una oportunidad para descubrir un matiz diferente del entorno.
Permanece así durante cinco minutos.
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Al finalizar la pausa, dedica un momento a reflexionar.
Puedes ayudarte con estas preguntas:
¿Qué sonidos han llamado especialmente tu atención?
¿Cuál se encontraba más cerca? ¿Y cuál llegaba desde la distancia?
¿Qué sonido te ha despertado curiosidad?
¿Qué has descubierto al escuchar con más atención?
¿Cómo describirías este momento a través de sus sonidos?
No hay respuestas correctas. Cada escucha es única.
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Nuestro sistema auditivo permanece activo de manera constante, incluso cuando la atención está dirigida hacia otras tareas. Cuando dedicamos unos minutos a escuchar de forma consciente, ampliamos la percepción del entorno y descubrimos sonidos que normalmente pasan inadvertidos.
Esta capacidad de dirigir voluntariamente la atención hacia el paisaje sonoro favorece una relación más consciente con el momento presente y constituye una habilidad que puede desarrollarse con la práctica.
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A lo largo del día, regálate pequeñas pausas de escucha.
En distintos momentos, dedica unos segundos a formularte una única pregunta:
¿A qué suena este momento?
Permite que cada respuesta surja de forma espontánea.
Al finalizar el día, si lo deseas, escribe una palabra, una frase o realiza una breve grabación de voz completando esta idea:
Hoy mi día ha sonado a…
Con el tiempo, estas pequeñas anotaciones podrán convertirse en un diario sonoro personal que refleje la evolución de tu forma de escuchar.
La escucha comienza cuando decidimos prestar atención.