Objetivo

Cada persona posee un paisaje sonoro interior formado por la respiración, la voz, el latido, las sensaciones corporales, los pensamientos y las emociones que acompañan cada momento.

Esta pausa invita a detenerse y escuchar ese paisaje con curiosidad y amabilidad, reconociendo que cambia continuamente y que no necesita ser perfecto para ser escuchado.